Mi Primero
Soy bastante reacio a los Reality shows, me da igual que canten que vagueen o que se jueguen la vida en una isla, no los suelo ver.
Nadie pudo evitar mirar, aunque fuese de reojo, aquel primer Operación Triunfo (incluso yo), el boom del momento que lanzó a cantantes que ahora venden miles de discos e hizo de Rosa un poquito de cada español.
Quitando aquel programa que vio media España, te guste más o menos la música, hay que pensar que ésta es algo más que una cara bonita con una voz decente y un cuerpo precioso, que es a lo que nos tienen demasiado acostumbrado últimamente en televisión.
Manu...pe... ¿Pero quien es eseeeeee?
Nada, el finalista de Operación triunfo.
Ah...
Me ha llegado en un e-mail un vídeo que en pocos días quiero enseñaros (depende...). Dejando a un lado mi supuesta repulsión a lo puramente mediático uno tiene su corazoncito y, aunque a veces me considero un bicho raro por no gustarme lo que a las masas, está claro que cuando algo mueve masas algún día te vas a ver arrastrado.
La historia es la de un patito feo cualquiera (tipo Rosa de España) que de la noche a la mañana se convierte en el ídolo de su país. Y sí, me ha conseguido emocionar. Y eso que había leído su historia antes de ver el vídeo, y eso que iba preparado, y eso que sabía lo que iba a cantar, pues aun así me ha erizado el vello.
Paul Potts, niño marginado, cantante frustrado por un accidente y actual vendedor de móviles decide presentarse a un programa tipo OT y ya en el casting consigue poner en pié al público.
- ¿Qué cantas?
- Ópera...
Y de nuevo esa cara de incredulidad de todos los presentes (que deben tener también unos cuantos frikis tipo made in Spain que se presentan a estos castings para pasar un rato divertido).
Yo creo que allí lloró hasta el apuntador porque lo último que te esperas es que el buen hombre con esa pinta desaliñada y ojos tímidos cante ópera de verdad.
Se que no deja de ser algo puramente mediático, otro más, que a un buen hombre que ha conseguido encandilar a medio mundo acabarán consiguiendo hacer un juguete de él y que lo aborrezcan con su tono, politono, cromos, vídeos... Pero mientras eso no llegue este es su momento y la verdad es que Paul ha conseguido por un momento emocionar a todo el que le vea y dejar volar la imaginación a todos creyendo que aquel sueño que todos tenemos un día se verá cumplido.
Hay veces que hasta nos gusta creernos estos momentos melancólicos y soñadores de patitos feos que se convierten en cisnes. Al fin y al cabo, todos tenemos nuestro corazoncito.
Nadie pudo evitar mirar, aunque fuese de reojo, aquel primer Operación Triunfo (incluso yo), el boom del momento que lanzó a cantantes que ahora venden miles de discos e hizo de Rosa un poquito de cada español.
Quitando aquel programa que vio media España, te guste más o menos la música, hay que pensar que ésta es algo más que una cara bonita con una voz decente y un cuerpo precioso, que es a lo que nos tienen demasiado acostumbrado últimamente en televisión.
Manu...pe... ¿Pero quien es eseeeeee?
Nada, el finalista de Operación triunfo.
Ah...
Me ha llegado en un e-mail un vídeo que en pocos días quiero enseñaros (depende...). Dejando a un lado mi supuesta repulsión a lo puramente mediático uno tiene su corazoncito y, aunque a veces me considero un bicho raro por no gustarme lo que a las masas, está claro que cuando algo mueve masas algún día te vas a ver arrastrado.
La historia es la de un patito feo cualquiera (tipo Rosa de España) que de la noche a la mañana se convierte en el ídolo de su país. Y sí, me ha conseguido emocionar. Y eso que había leído su historia antes de ver el vídeo, y eso que iba preparado, y eso que sabía lo que iba a cantar, pues aun así me ha erizado el vello.
Paul Potts, niño marginado, cantante frustrado por un accidente y actual vendedor de móviles decide presentarse a un programa tipo OT y ya en el casting consigue poner en pié al público.
- ¿Qué cantas?
- Ópera...
Y de nuevo esa cara de incredulidad de todos los presentes (que deben tener también unos cuantos frikis tipo made in Spain que se presentan a estos castings para pasar un rato divertido).
Yo creo que allí lloró hasta el apuntador porque lo último que te esperas es que el buen hombre con esa pinta desaliñada y ojos tímidos cante ópera de verdad.
Se que no deja de ser algo puramente mediático, otro más, que a un buen hombre que ha conseguido encandilar a medio mundo acabarán consiguiendo hacer un juguete de él y que lo aborrezcan con su tono, politono, cromos, vídeos... Pero mientras eso no llegue este es su momento y la verdad es que Paul ha conseguido por un momento emocionar a todo el que le vea y dejar volar la imaginación a todos creyendo que aquel sueño que todos tenemos un día se verá cumplido.
Hay veces que hasta nos gusta creernos estos momentos melancólicos y soñadores de patitos feos que se convierten en cisnes. Al fin y al cabo, todos tenemos nuestro corazoncito.

No hay comentarios:
Publicar un comentario